"I (Paul) planted the seed, Apollos watered it, but God made it grow." 1 Corinthians 3:6

Juan Shorack
Nací en Francia, de padres Estadounidenses. Me crié en Eugene, Oregon, EEUU. Desde mi juventud sentí por parte de Dios una inquietud fuerte hacia los menospreciados de la sociedad. Trabajé de voluntario en la cárcel de mi ciudad. Luego, como universitario yo fui al país de Haiti a conocer más de la pobreza y la realidad que vivía le gente de aquella tierra.
A los 22 años, el Señor me llamó a su servicio transcultural. En ese tiempo yo estaba trabajando en México con Operación Mobilización (OM), y pude ver lo que iba a ser mi trabajo para la vida. Regresé a mi país a estudiar misiones y Dios iba clarificando más y más la dirección de mi vida.
Después de 15 años sirviéndole a Cristo entre los immigrantes Centroamericanos de los barrios de Los Angeles, California, EEUU, llegué a Venezuela juntamente con mi esposa (Karen) y mis tres hijos (Johanna – 12 años, María – 9 años, y Juan Marcos – 7 años) en Noviembre 2001. Estamos trabajando en los barrios pobres de Caracas en la formación de líderes para el trabajo comunitario, entrenando misioneros Latinoamericanos, organizando pastores y viviendo en solidaridad con la gente como señal de aquel reino que anhelamos todos.
Karen Shorack
Yo nací y fui criada en un pueblo pequeño de Alemania. A los 23 años dejé mis estudios universitarios en Alemania para estudiar teología en EEUU. Mi relación personal con Dios estaba en peligro y yo buscaba respuestas a la inquietud que hubo en mi alma.
Conocí a Dios por medio de mis estudios y me llevó a servir en los barrios de immigrantes Latinoamericanos de Los Angeles, California. Me casé en 1988 y juntamente con mi esposo y nuestros tres hijos, Johanna, Marna, y Juan Marcos, establecimos el equipo de Cambio Interno donde trabajamos hasta el 2001. Luego iniciamos el equipo de Cambio Interno en Caracas, Venezuela.
Debido a mi vida de ricas y diversas experiencias con otras culturas y con gente de todo tipo, me siento parte de todos y a veces como que no pertenezco a ninguno. Lo que une mi vida es conocer el amor que tiene Cristo para todos nosotros, especialmente para aquellos que son marginados por nuestra sociedad. Desde muy niña el Señor puso un fuerte deseo en mi corazón de incluir a aquellos que son excluidos y de relacionarme con aquellos que se sienten solos. Vivir en solidaridad con los pobres es un gran desafío, no cabe duda. Sin embargo, para mi es más que un privilegio -- porque me lleva más y más cerca de Cristo